31 de julio de 2013

ARGENTINA Y PERÚ - HISTORIA - IMPERIALISMO INCA : LOS INCAS ''SACRIFICABAN'' A NIÑOS DE LOS PUEBLOS QUE INVADÍAN - ESTUDIOS CIENTÍFICOS





QUITAR EL MONUMENTO DE COLÓN HOY PARECE ''POLÍTICAMENTE CORRECTO'' EN ARGENTINA Y ALGUNOS OTROS PAÍSES LATINOAMERICANOS


PERO, EN REALIDAD,  LA LLEGADA DE LOS EUROPEOS FUE RECIBIDA CON ALBOROZO POR LAS TRIBUS DOMINADAS POR LA FUERZA POR INCAS Y AZTECAS


LOS MIEMBROS DE LOS PUEBLOS INVADIDOS POR EL IMPERIALISMO DE INCAS Y AZTECAS, ERAN ESCLAVIZADOS Y SUS NIÑOS, ASESINADOS ''PARA DAR FELICIDAD A LOS DIOSES''


SEGÚN ESTE ESTUDIO,  ESTOS ASESINATOS ERAN EFECTUADOS  PARA ATERRORIZAR Y SOMETER A LOS ESCLAVOS


CREER QUE EL PEQUEÑO GRUPO DE MARINEROS ASUSTADOS QUE ACOMPAÑABAN AL AUDAZ HERNÁN CORTÉS PUDIERON DOMINAR A MILLONES DE ''INDIOS'' MEXICANOS NO TIENE SENTIDO


HERNÁN CORTÉS SE ALIÓ A VARIAS TRIBUS QUE HABÍAN SIDO INVADIDAS Y ESCLAVIZADAS POR LOS AZTECAS,  A LOS CUALES ODIABAN


LA ESTRATEGIA MILITAR DE HERNÁN CORTÉS Y LA VALIENTE LUCHA DE LOS INDIOS POR SU LIBERTAD Y HONOR LLEVARON A QUE ESPAÑA PASE A GOBERNAR MÉXICO


ES VERDAD QUE LOS ESPAÑOLES ENVIABAN DURANTE LOS PRIMEROS AÑOS DE LA ''CONQUISTA'' A VIOLENTOS Y POCO INTELIGENTES MILITARES QUE SOLÍAN MALTRATAR A LOS ''INDIOS'',  PERO NO ERAN PEORES QUE INCAS Y AZTECAS


TENGAMOS EN CUENTA QUE LOS SACERDOTES JESUITAS TUVIERON UN GRAN ÉXITO EN SU RELACIÓN CON LOS ''INDIOS'' GUARANÍES,  QUE SIGUIERON HABLANDO SU IDIOMA Y MANTUVIERON VARIAS DE SUS COSTUMBRES


HOY,  EN PARAGUAY LA POBLACIÓN ES BILINGÜE,   HABLAN EL IDIOMA ''ORIGINARIO'' O ''GUARANÍ'',  Y EL ''ESPAÑOL'' 



31/07/2013


IMPERIALISTAS INCAS Y AZTECAS FUERON DERROTADOS POR LOS ESPAÑOLES


Perú y Argentina :


Los Incas sacrificaban a sus niños como
''estrategia militar''



Los restos de alcohol y de coca en tres niños asesinados hace 500 años en un volcán Argentino sugieren prácticas brutales para inspirar miedo en los pueblos conquistados por los Incas



Momia de La doncella, adolescente Inca sacrificada a los 13 años alrededor del año 1500



“Decía la muchacha, acaben ya conmigo que para fiestas bastan las que en el Cuzco me hicieron; lleváronla a un alto cerro, remate de las tierras del Inca, y hecho el depósito la bajaron a él y emparedaron viva”.

Así, según dejó escrito el sacerdote Hernández Príncipe en 1601, acabó la vida de una virgen del Sol, una mujer elegida por los Incas para ser sacrificada en la cumbre de una montaña.


Durante siglos, estas historias de niños asesinados en los cerros parecían leyendas plasmadas por los conquistadores Españoles, hasta que en el siglo XX empezaron a aparecer los cadáveres casi intactos de los pequeños, congelados en las frías cumbres de Los Andes.


En 1999, un equipo dirigido por el explorador Estadounidense Johan Reinhard se topó en la cima del volcán Llullaillaco, a más de 6.700 metros de altura en el norte de Argentina, con la tumba más alta jamás erigida por el ser humano.


Allí, sometidos a temperaturas que rondaban los 40 grados bajo cero, se encontraban los cuerpos de un niño y una niña, de entre 4 y 5 años, y un tercer cadáver de una adolescente de 13 años, tan bien conservada después de 500 años que sus descubridores aseguran que parecía dormida.


La llamaron La Doncella.


Un equipo internacional de científicos acaba de analizar los restos de aquella chica y sus dos pequeños acompañantes, asesinados en algún momento entre 1480 y 1532, para intentar iluminar las causas de su muerte.


Los investigadores han estudiado su consumo de alcohol y de hojas de coca, sustancias habituales en los sacrificios Incas, para intentar obtener una nueva perspectiva de sus últimos días.


Liderados por el Arqueólogo Andrew Wilson, de la Universidad de Bradford (Reino Unido), los autores estudiaron los cabellos de los niños en busca de sustancias químicas derivadas del consumo de coca y chicha, una bebida alcohólica hecha con maíz.


Siguiendo los cabellos desde la raíz hasta las puntas, los científicos han podido rastrear la dieta de los niños hasta 21 meses antes de sus muertes.


El estudio, que se publicó en la revista PNAS, mostró que la adolescente de 13 años consumió más hojas de coca y alcohol que los otros dos niños.


Su creciente patrón de consumo sugiere, según los investigadores, que la bebida y la coca fueron empleadas para forzar la participación de la niña en la ceremonia que acabó con su muerte.


Además, añaden, su cabello muestra un cambio de dieta radical un año antes de su muerte, coincidiendo con su elección como virgen del Sol para ser sacrificada.


Como explica la experta en Arqueología Andina, Alicia Alonso, de la Universidad Complutense de Madrid, para las culturas Precolombinas las montañas eran dioses que protegían a los pueblos.


En Los Andes hay unos 200 cerros con restos arqueológicos de rituales religiosos.


Uno de estos rituales era la Capacocha, una ceremonia anual en la que se hacían ofrendas a los dioses.


“La mayor ofrenda que se podía hacer era un niño, cuanto más bonito mejor, pero no hay que perder de vista el contexto. En Los Andes hay un volcán tras otro. Los Incas vivían con un miedo tremendo, tenían que estar bien con sus cerros, que estaban vivos, que eran sus ancestros que los protegían”, señala la investigadora, ajena al nuevo estudio.


Sin embargo, el equipo de Brown dibuja una realidad más brutal.


Los autores relacionan sus hallazgos con “estrategias de control social y legitimación política seguidas por el expansionista Estado Inca antes del contacto con los Europeos”.


Tumbas como advertencias


La tradición de sacrificios humanos y matanzas rituales en la cordillera Andina se remonta a mucho antes de que existieran los Incas, pero su número y su sofisticación aumentaron coincidiendo con la expansión del imperio a partir de su capital, Cuzco, en el actual Perú.


En este contexto, creen los investigadores, la Capacocha, con sus sacrificios de niños en las altas cumbres, tenía también una explicación militar: las tumbas eran advertencias.


“La ceremonia fue un despliegue de poder ritual diseñado para inspirar temor y miedo en los pueblos conquistados, como medio de control social”, opina Emma Brown, bioarqueóloga de la Universidad de Bradford y coautora del estudio de los cabellos de La Doncella.


Desde todos los puntos del Imperio Inca se enviaban niños a Cuzco, escogidos por su belleza.


Tras una ceremonia en honor a los dioses, volvían a sus pueblos, a menudo situados a meses de camino a pie.


Una vez en casa, los niños eran vestidos con sus mejores ropas y se les daba de beber alcohol de maíz en abundancia, antes de meterlos en un pozo bajo tierra en la cumbre de una montaña.


El Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta (Argentina), que custodia las llamadas momias de Llullaillaco, asegura que “según la creencia Inca, los niños ofrendados no morían, sino que se reunían con sus antepasados, quienes observaban las aldeas desde las cumbres de las altas montañas”.


Sin embargo, el misionero Jesuita Español Bernabé Cobo dejó escrito en 1653 que los padres “eran obligados a hacerlo —entregar a sus hijos para el sacrificio— con gestos de felicidad y satisfacción”.


Para los autores del nuevo estudio, las palabras de Cobo muestran que el Estado inca había creado “un clima de terror” llenando las montañas de niños muertos.


(Manuel Ansede/ Materia)

(Fuente : elpais.com.uy)

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