19 de junio de 2012

ARGENTINA - 20 DE JUNIO : MAÑANA SE CONMEMORA EL DÍA DEL FALLECIMIENTO DE MANUEL BELGRANO, UN HÉROE DE VERDAD







BELGRANO FUE UN HÉROE ARGENTINO QUE NACIÓ RICO PERO MURIÓ POBRE


ÉL DESPRECIÓ EL PODER Y EL DINERO Y NO SE HIZO POLÍTICO O MILITAR PARA INCREMENTAR SU PATRIMONIO


NO NOS MOLESTA QUE LOS POLÍTICOS QUE NOS GOBIERNAN SEAN RICOS


SI, LA FORMA EN QUE GANARON EL DINERO ...


... Y SU DESESPERACIÓN ENFERMIZA POR AMPLIAR SUS PATRIMONIOS 


TRAS ENVIAR MILLONES DE DÓLARES AL EXTERIOR


... QUE NO SABEMOS COMO OBTUVIERON


LE EXIGEN PATRIOTISMO A LOS ARGENTINOS Y AMOR POR LOS DEVALUADOS PESOS 


... QUE ELLOS FABRICAN DÍA Y NOCHE EN UNA IMPRENTA QUEBRADA


ESPERAMOS QUE ADEMÁS DE DECIR QUE "AMAN A BELGRANO",  Y PROMOVER EN SU HONOR "EL DÍA DE LA BANDERA",  LO IMITEN NO ENGAÑANDO, NI ESTAFANDO, NI CORROMPIENDO A LOS ARGENTINOS


BELGRANO NO ERA PERFECTO ... PERO NO ERA UN CORRUPTO




Veamos un interesante artículo sobre la vida del prócer argentino :



Los Valores del General Manuel Belgrano




Tosiendo bajo la explosión, el fuego y la humareda circundante,  quien con inteligencia había desdoblado las fuerzas y alterado la dirección de las tropas, observaba a la distancia las maniobras de su oponente.

 —¿Le gustaría seguir con vida? —el General giró la cabeza.

Aquella alucinación era sin dudas uno de los tantos efectos colaterales del nauseabundo medicamento que le habían suministrado para que calmara los grandes dolores.

Sin embargo —aunque aquello no valiera la pena— le hubiera gustado confesarle que la vida no sirve de nada si se entrega la libertad. 

Seguramente por esto —y no mucho más— presentaría batalla fuera del pueblo, a pesar de que el Gobierno le ordenara la retirada, amenazándolo con los más graves cargos de responsabilidad ante la falta de cumplimiento.

Carentes de uniformes, el improvisado batallón que contaba apenas con algunas lanzas —si así se les pudiera llamar— avanzaba sobre el escabroso terreno de la Ciudadela.

Mientras tanto, al otro lado,  el avance enemigo fraccionaba el frente.

¿ Por qué negarlo ? Aquella posición era suicida.

Así hubiera sido esa vez —dicen algunos— de no ser por un enjambre de saltamontes que hizo confundir a los españoles que emprendieron la retirada, creyendo que las tropas del General le doblaban en número.


Como resultado de aquella campaña el General fue premiado por una cuantiosa suma de ochenta kilos de oro y un ascenso que rechazó, prefiriendo destinar el pago a la construcción de cuatro escuelas públicas.

Su nombre era el de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano González, o simplemente Manuel Belgrano; quien naciera el 3 de Junio pero del año 1770.

Criado en Buenos Aires y graduado en Salamanca y Valladolid, fue nombrado Secretario del Consulado en Buenos Aires con menos de 25 años.


En un territorio poblado por colegios privados, Belgrano solicitó a los cabildos la obligación de crear escuelas públicas y capacitar a la gente en oficios que se aplicaran en beneficio del país, creando posteriormente Escuelas de Dibujo, Matemáticas y Náutica. 

Decía además que había que modificar el sistema educativo, el cual argumentaba con una increíble actualidad y sentido común:

“Los niños miran con fastidio las escuelas"

"No se trata de otra cosa que de enseñarles a leer y escribir, pero un tesón de seis o siete horas al día hace a los niños detestable la memoria de la escuela, funesto teatro de la opresión de su espíritu inquieto y siempre amigo de la verdad."

"Triste y lamentable estado el de nuestra pasada y presente educación.”

En 1806, durante la Primera Invasión Inglesa —y a excepción de los demás miembros del Consulado—, Belgrano se negó a jurar lealtad hacia la corona británica y se exilió en Montevideo.

Regresando a Buenos Aires y participando de las fuerzas regulares durante la Segunda Invasión —con el grado de Sargento Mayor de Patricios en la Resistencia— fue elegido Vocal de la Primera Junta en 1810.

Sin embargo, trabajando entonces como redactor en el periódico “Correo de Comercio”, Manuel Belgrano decidió donar el sueldo de Vocal para financiar la expedición militar en Córdoba, y regalar la mayoría de sus libros para la Biblioteca Pública que fundara Mariano Moreno.

Sin formación militar, con sobrados conocimientos económicos y políticos, y hastiado por la división de Saavedristas y Morenistas, Belgrano fue confinado al Paraguay sin órdenes ni mapas y con setecientos soldados sin experiencia ni armas, enfrentándose a los siete mil del Gobernador Velasco.

Al regresar a Buenos Aires, en un escenario dominado por Saavedristas, Manuel Belgrano fue suspendido y relegado de su grado militar, siendo enjuiciado por el inevitable fracaso en Paraguay.

Sin embargo cuando sus oficiales y alcaldes de barrio de Buenos Aires declararon a su favor, la Junta retrocedió, devolviéndole sus grados y ofreciéndole una misión diplomática en Paraguay.

Negándose entonces a tal nombramiento y exigiendo que se le juzgara por los supuestos atropellos cometidos, el General fue finalmente absuelto.

Siendo coronel de Regimiento de Patricios, viajó a Rosario y propuso en 1812 la adopción de la escarapela como símbolo unificador de las tropas, presentando la bandera nacional, la cual fue rechazada mediante un comunicado del Triunvirato que exigió que la misma fuera guardada de inmediato.

Ante la invasión española en Humahuaca, Manuel Belgrano ordenó el éxodo jujeño y la quema de cosechas y de todo aquello que no pudiera ser trasladado, para no aprovisionar las reservas de los realistas.

De esta forma los patriotas vencieron en la Batalla de Las Piedras y muy a pesar de las directivas del Gobierno de Buenos Aires, lograron el triunfo en Tucumán y en Salta, siendo premiado por la Asamblea Constituyente con cuarenta mil pesos —en un equivalente a ochenta kilos de oro—.

Pero a diferencia de los demás próceres y políticos, Belgrano sentenció:


“No hay nada más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios públicos, que el dinero o las riquezas"

Y con una recompensa que le quemaba en las manos y de la cual argumentaba que  "excitaba la avaricia de los demás" y  "lisonjeaba una pasión seguramente abominable en el agraciado", donó el dinero para la construcción de cuatro escuelas en Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero y Tarija.

Luego de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, Belgrano realizó el traspaso del mando en Yatasto al General José de San Martín en 1814, y dos años más tarde participó en forma activa en el Congreso de Tucumán que declaró la “Independencia Argentina”.


Finalmente,  en soledad, quien fuera destinado por sus adversarios a batallas imposibles para encontrar la muerte, caería enfermo de gravedad y sin dinero —puesto que le adeudaban 15.000 pesos en sueldos atrasados—, falleciendo el 20 de Junio de 1820 en una Buenos Aires incendiada por la guerra civil que supo acunar en un solo día a tres gobernadores.


Solamente un periódico —"El Despertador Teofilantrópico"— difundió la noticia de la muerte de Manuel Belgrano, muerto en la absoluta pobreza y costeando los servicios de su médico personal con un reloj de oro; una pieza invaluable y sin dudas un patrimonio de la cultura y de la historia argentina, hurtado en el año 2007 desde las vitrinas del Museo Histórico Nacional.

Tampoco resulta extraño que la donación de Belgrano para la construcción de establecimientos escolares —y junto a un reglamento y programa de estudio— se perdieran en el camino durante dos siglos de gestiones corruptas, como siempre ha sido y será por aquellos que hacen de la política una moneda de cambio en detrimento de las arcas públicas del Estado.

Hombres y mujeres de cartón pintado y manos de rapiña que —a diferencia del General Belgrano— se han vuelto ricos sin escrúpulos y sin comprender que al trepar inevitablemente adoptan la misma posición que al arrastrarse.



Extraído, resumido y adaptado de fucilandia.com.ar. Usted puede leer el artículo original y completo en :

http://fucilandia.com.ar/2011/06/los-valores-del-general.html

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